La clave del éxito de Oblak

Qué poco se habla de Jan Oblak. Poquísimo e injusto, diría yo. Muy poco se habla del esloveno que, con su 1’86m de altura, ha hecho que los nervios en las llegadas al área del Atleti se conviertan en tranquilidad.

Si les preguntas a los aficionados más jóvenes por su ídolo no te dirán Oblak, y posiblemente si te tuvieran que decir cinco jugadores que actualmente visten la camiseta del Atleti, tampoco él estaría entre ellos. Será porque la misma tranquilidad que muestra bajo palos, la transmite fuera del terreno de juego. Además, el portero del Atleti no es de los que incendia las redes con polémicas ni tiene un mal gesto hacia los rivales. Además, sus méritos individuales no los resalta, le importan más los colectivos.

En la temporada 14/15 apenas jugo 11 partidos en los que encajó seis goles. La lesión le hizo sombra y la luz de Moyá lucía con fuerza. Pero Simeone tenía claro que en el momento que Oblak estuviera al 100%, sería el portero titular. Y así fue. Temporada 15/16. El muro de Oblak empezó a cobrar fuerza. Por todos lados se leía lo bien actuaba la defensa del Atlético de Madrid, que no es mentira, pero ¿y el que está detrás?

Liaño, el ex portero del Deportivo de la Coruña, daba casi por perdido el récord que porta desde la temporada 93/94 gracias a los 18 goles que encajó en 38 jornadas. Temblaba. Estaba casi seguro de que Oblak haría historia superando este récord, y no se equivocó mucho. En la jornada 36 aún era posible, hasta que los dos goles del Levante hicieron que Oblak se quedara a un paso de alzarse con el récord de portero menos goleado de la historia. Aun así, el esloveno igualó esos históricos y únicos números.

En otros puestos, discrepo, pero a lo largo de la historia del Atleti ha habido muchos y muy buenos porteros defendiendo los tres palos. Y en los últimos años, se pudo ver a uno de los mejores: Thibaut Courtois. Qué tragedia cuando se lo llevó el Chelsea. Parecía que nadie iba a hacer olvidar al belga que con su más de 1,80cm de estatura tenía enamorados a los aficionados colchoneros. Y entonces llegó él. Jan. El rubio con cara de niño que haría que Courtois pasara a ser un ‘ex’ para dejarle paso en el corazón de los rojiblancos.

Un par de estiradas, tres o cuatro salidas a tiempo y uno o dos despejes en alto bastaron para que en las gradas se empezara a corear el ‘Obi, Oblak, cada día te quiero más’ que ha traspasado fronteras. Y no es fácil conseguir que en el Vicente Calderón retumbe tu nombre. Bueno sí, si es fácil cuando derrochas esfuerzo, trabajo y humildad donde más les gusta a los aficionados al buen fútbol: en el césped y vestido de corto. Su clave del éxito siempre será su silencio.